¿Debemos beber leche de vaca?

Este es uno de los grandes debates de los que, como en la mayoría de las cosas importantes en esta vida, no nos ofrecen toda la información necesaria y veraz para que nosotros podamos decidir que hacer con ella, únicamente nos bombardean constantemente en los medios de comunicación con que debemos beber leche para crecer sanos y fuertes, para que nuestros huesos no sufran y es así como se han hecho fundamentales en la mayoría de las casa (por no decir en todas, ya que siempre hay alguno que se escapa de la línea marcada por quién nos maneja).

Por todo ello, y por que es hora ya de decir basta y conocer la verdad mediante estudios demostrados científicamente, de los cuales os dejo el link al final del post por si alguien quiere verlos, nace esta entrada, después de varias semanas sacando tiempo para poder investigar e ir hasta la raíz de los estudios y sacar aquí las razones por las que, siempre bajo mi punto de vista (ya que cada uno es libre de hacer con su salud lo que quiera) NO DEBEMOS TOMAR LECHE! (se que parece muy agresivo ponerlo de esta forma, pero hay que abrir los ojos de alguna forma.)

Como a todos nos han enseñado desde bien pequeños en el colegio, los mamíferos nos clasificamos en este grupo porque mamamos la leche de nuestra madre,  es decir, cada hembra generan leche para sus crías, la cabra para el cabrito, la mujer para el niño, la vaca para el ternero, etc (no hace falta que repasemos esto ¿verdad?). Y si solamente nos fijamos en esto ya nos debería chocar el hecho de que los humanos, en primer lugar tomemos leche después la lactancia y aún más que sea leche de vaca, un animal que al nacer ya lo hace con 40kg, más o menos la mitad que la mayoría de adultos sanos, y de adulto ronda los 600kg, y el cual para digerir los alimentos que ingiere posee un estomago con cuatro cámaras donde regurgitan, mastican y tragan sus alimentos varias veces antes de digerirlos..

  • Calcio leche de vaca

Las historias asociadas el calcio y el consumo de leche son en su mayoría un mito creado por la industria de la leche, quien con sus continuas y agresivas campañas de publicidad dicen que la leche de vaca y sus derivados contiene grandes cantidades de calcio necesarias para el buen estado de nuestros huesos (para prevenir y ayudar a mejorar enfermedades como la osteoporosis etc). Realmente la leche de vaca contiene mucho calcio, pero lo que no nos cuentan es que el calcio proveniente de la leche de vaca un ser humano no lo asimila.

El doctor doctor Frank Oski, presidente del departamento de pediatría del Centro médico del interior de la Universidad Estatal de Nueva York, nos cuenta que en cuanto a fuentes primarias de calcio solo han de tomarse alimentos cuya proporción de calcio-fósforo sea de 2 a 1 o mayores, es decir, que por cada 2 partes de calcio exista una de fósforo para así poder asimilarlo.

En la leche de vaca esta proporción no se cumple, siendo por cada 5 partes de calcio, 4 partes de fósforo, es decir, una proporción mucho mayor de fósforo que la necesaria, quedando a la vista, que la cantidad de calcio es muy elevada pero eso no significa que lo vayamos a absorber ya que lo que importa no es la cantidad, sino la proporción.

  • Descalcificación.

Pero lo peor, es que al ingerir leche de vaca, u otros lácteos, conseguimos acidificar nuestra sangre ya que producen una irregularidad en el pH de nuestra sangre al ser alimentos ácidos.

Nuestro cuerpo intenta regularlo con el fósforo que tenemos almacenado en nuestros huesos y al coger fósforo también se desprende de Calcio, es decir, al ingerir leche de vaca no obtenemos el calcio necesario ya que las proporciones calcio-fósforo no son las idóneas y además conseguimos una descalcificación de nuestros huesos.

  • Estudio consumo leche, mortalidad y fracturas óseas.

En un estudio realizado en Suecia por profesores como Karl Michëlsson, Alicja Wolk y Sophie Langenskiöld entre otros, se comprobó la correlación que existía entre el consumo de leche en adultos y el aumento de la mortalidad y fracturas de huesos, tanto en hombres como mujeres. Para ello se analizaron datos obtenidos durante 20 años de dos grupos, uno de más de 60.000 mujeres y otro de más de 45.000 hombres entre 39 y 79 años.

Las conclusiones del estudio determinan que las mujeres que consumían tres o más vasos de leche al día tenían un mayor riesgo de muerte y también de sufrir fracturas óseas. En el caso de los hombres, también se elevaba la mortalidad pero de forma menos pronunciada, y no se manifestó un menor riesgo de sufrir fracturas.

  • Estudio relacionando países y consumo de leche.Sin título-3

En otro estudio realizando la comparativa entre diferentes países, se tomaron como datos el volumen de consumo de litros de leche medio al año y la incidencia de fracturas de cadera al año por cada cien mil habitantes. De esta manera se mide el estado de salud de los huesos de una sociedad.

Aunque el problema aumenta en todo el mundo, como podemos ver en la gráfica, los países con mayores índices son los europeos, EU y Australia. Resulta realmente alarmante la comparativa y ver la relación que tiene el consumo de leche con problemas como la osteoporosis, mientras que por todos los medios nos intentan vender que lo necesario para combatirla es el calcio que NO nos aporta.

También resulta impactante saber que en EU una de cada cuatro mujeres mayores de 65 años está diagnosticada con Osteoporosis mientras que en lugares como África donde no se consume apenas leche no se conozca prácticamente esta enfermedad de sociedades “desarrolladas”.

  • Proteínas de la leche

Por otro lado están los que defenderán la leche construyendo su argumento en base a las proteínas que obtenemos de esta como la Caseína, pero como nos cuenta Olga cuevas, Bioquímica y nutricionista, la realidad es bastante distinta:

“El bebé humano asimila totalmente las caseínas de la leche de su madre, pero no puede hacer lo mismo con las de la leche de vaca ya que pasan al intestino delgado parcialmente digeridas. La caseína no hidrolizada es una sustancia viscosa que se emplea también como pegamento en carpintería. Esta sustancia en algunas personas se deposita en los folículos linfáticos que rodean al intestino, impidiendo la absorción de otros nutrientes y contribuyendo a la fatiga crónica y a alteraciones intestinales diversas.

El mayor problema lo tienen las personas con deficiencia de IgA (déficit de inmunoglobulina), ya que las proteínas como la caseína, son absorbidas completamente en el flujo sanguíneo y contribuyen al desarrollo de enfermedades relacionadas con la autoinmunidad, incluyendo artritis reumatoide, lupus o cánceres.

  • Cáncer

En otro estudio realizado en el Instituto Roswell Park de Buffalo (Nueva York, EE.UU.). se comprobó que las mujeres que beben más de un vaso de leche entera al día, tienen un riesgo 3 veces mayor de padecer cáncer de ovario que las que no la toman nunca.

Por otro lado, en el Instituto de Investigación Mario Negri de Milán (Italia) se ha llegado a la conclusión de que el consumo habitual de leche entera o descremada aumenta el riesgo de padecer cáncer de próstata.

Como dato: Bolivia, después de Haití es la nación de América que menos leche consume y es donde menos cáncer hay.

  • Otras enfermedades.

Y es que cada vez salen más estudios y más doctores se posicionan en contra de los productos lácteos debido a la relación que existe en numerosas enfermedades, por ello no es de extrañar la publicación realizada por la escuela de Harvard sobre salud pública (Harvard School of Public Health),  en el que dice que la leche y otros productos lácteos deben ser eliminados de una dieta saludable como lo mencionan en su guía de alimentación saludable (llamada Healthy Eating Plate.)

De esta manera, los expertos en nutrición e investigadores de Harvard recomiendan eliminar la leche y lácteos de la dieta debido a que “un alto consumo aumenta significativamente los riesgos de padecer cáncer de próstata y de ovario”; esta recomendación ha sido hecha también al USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) para modificar la pirámide alimenticia.

Pero además de estas enfermedades encontramos que:

  • Según el doctor francés Gauvin, las enfermedades de garganta, nariz y oídos se deben al elevado consumo de yogures y de leche. Por ello cuando vemos a los niños que les cuelgan constantemente los mocos de la nariz y lo tratamos como algo normal no lo es.
  • El doctor Oski, del que hemos hablado al principio, asegura que muchos casos de asma y sinusitis mejoran o incluso desaparecen cuando se eliminan totalmente los lácteos de la dieta.

Estas son algunas de las enfermedades derivadas del consumo de productos lácteos, que además suelen ir acompañados de cantidades anormales de antibióticos ya que los granjeros los inyectan a las vacas para evitar que estas cesen la producción de leche por enfermedades en las ubres y contribuye a que las bacterias se hagan resistentes a ellos, haciendo que combatirlas sea más difícil cuando se trata de enfermedades más serias.

En resumen: los lácteos tienen un alto contenido en antígenos que “agotan” el sistema inmunitario, haciéndolo más vulnerable a las infecciones y a enfermedades directamente relacionadas con nuestro sistema inmunológico y es por ello que no existe ninguna razón científicamente demostrable para que consumamos productos lácteos, pero como siempre vosotros sois los que decidís.

Fuentes:

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