Adaptación al barefoot 30/12/2014

Llevo tiempo, mucho tiempo, con una compañera inseparable en mis pies, se hace llamar fascitis plantar, un regalo vamos.
Todo empezó cuando estaba preparándome para correr la Transvulcania (si quieres leer la crónica pincha aquí), yo salía de una operación de ligamento cruzado anterior (con esta ya me había operado ambas rodillas) y la recuperación fue genial, todo dentro de sus tiempos con unos resultados excelentes. Empecé a entrenar con mis compañeros e hicimos un ciclo de pista bastante largo. Ni una sola molestia. Pero acabamos la pista y empezamos a hacer rodajes, tranquilos, muy buen ambiente, de relax, de descarga, pero fue ahí cuando me empezaron a dar pinchazos en la planta del pie y hasta hoy (no os voy a contar todo el royo tranquilos, se que soy un coñazo, majo, simpático,  buena gente, atractivo incluso, pero coñazo).
Fisios, reposo, hielo, cremas, de todo (excepto infiltraciones que me cagaba) y mejoraba por momentos pero volvía a recaer.
Estaba acostumbrado a entrenar en el gimnasio descalzo (ya se que no os dejan en ninguno, pero el mio, por pesados, nos dejaban, nos tenían apartados en un cuarto como si tuviéramos peste pero nos dejaban) y ahí nunca sentía dolor, así que se me cruzó la neurona que tengo por ahí pérdida,  fui a por mis vibran five finger y me subí a la que para mi era tan odiada cinta para correr. Todos los runners sabéis por que lo digo. Que asco! Bueno tranquilo David, vamos a probar.
Sensaciones magníficas. Corría sin sentir dolor.
Hoy. Después de un mes probando a correr en cinta durante unos 20′ me cogí mis bambas y me fui a las presillas (precioso parque entre Alcorcón y La Fortuna, caminos de tierra, pinares, lagos, cuestas y más cuestas. Increíble de verdad.). Quería rodar suave, tranquilo, ver las sensaciones y sacar conclusiones (básicamente si seguir con ellas o no).
Empecé a trotar y es una pasada. Nunca había sentido la pisada así. Cada dedo del pie estaba activado, ejerciendo presión para realizar la zancada y se abrían en cada paso que daba. Al no tener drop te lanzaban para delante sin dejarte talonar. Sentía el antepie como aterrizaba. Sentía el juego del tobillo. Sentía el sóleo como trabajaba. Era una pasada. Estaba alucinando yo solo. Pero como os he dicho, las presillas es un sitio con cuestas mires donde mires y aquí me surgía un problema: ¿cómo iba a frenar en las bajadas? Pues bien, no os voy a decir que es fácil. Me intentaba dejar ir pero hay cuestas muy pronunciadas en las que tenia que talonar para frenar y ahí si que sufría. También notaba que no agarraban al igual que otras zapatillas ya que las mías son prácticamente lisas, no podía traccionar con fuerza en las subidas ni retener bien en las bajadas, pero aún así, me quedo con la sensación que me han dejado estas zapatillas de deditos.
Acabe de correr y al final me salieron 5km en 25′, a un ritmo medio de 5’/km, aun que como os digo, son cuestas…
Por cierto! Mucho, muchísimo estiramiento al acabar. Sóleos y gemelos como rocas.
Volveré a repetir y os seguiré contando.

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