Crónica de mi primer duatlón.

Empezamos temprano, tan temprano que la emoción por la prueba evito que pudiera dormir tranquilamente y me desvelase varias veces por la noche, pero cuando no dejas sonar la alarma a las 06:30 de la mañana y te levantas como si hubieras dormido 10h. seguidas sabes que va a ser un gran día.

Después de un gran desayuno, con toda la calma del mundo, nos dispusimos a montar las bicis en el coche, y con un poco de música para motivarnos nos dirigimos hacia nuestro destino, sin saber muy bien como llegar.

Había pocas personas a esas horas por la calle, y las que nos encontrábamos no nos sabían indicar donde estaba el lugar, pero con todo eso y más conseguimos llegar a tiempo.

Ya había gente esperando a recoger su dorsal, y sinceramente, el ambiente estaba entre tenso y ameno, y personalmente, esperaba encontrarme con un ambiente más distendido y alegre, pero siempre había gente que se lo quería pasar bien como nosotros, como el hombre que nos encontramos al ir hacia el box, mientras se oía por megafonía: “recordamos que están prohibidos los cuernos”, aquel hombre pego una carcajada y nos dijo: “eso es lo que le digo yo a mi mujer, pero…”.

Ya preparados en la línea de salida podíamos cortar la tensión con un cuchillo, así que decidimos ponernos por la zona de atrás, ya que no sabíamos como iba a ir la gente al ser nuestro primer Cross Duatlón. “Lo primero es nadar ¿no?” dijo mi compañero en broma, y me asombro que poca gente se río y bastante nos miró extrañados, pero bueno, al lío.

3, 2, 1, ¡YA! Salimos todos corriendo los 3 primeros kilómetros, y aunque la gente empezó muy fuerte, no nos fue nada difícil ponernos por delante a un ritmo tranquilo. Íbamos a 4 minutos el kilómetro y pasábamos tranquilamente a los demás participantes. Decidimos no apretar más porque no estamos acostumbrados a montar en bici, y viendo las bicicletas que llevaban algunos que parecían más que profesionales, decidimos que debíamos reservarnos un poco y acabamos los 3km en una muy buena posición, así que fuimos a por nuestras bicicletas y salimos a por los 17km que nos esperaban en ella. ¡Vaya suplicio! ¡Soy un paquete en bicicleta! Todo lo que había ganado en carrera lo perdí en la bicicleta. Pensaba que iba a buen ritmo pero los demás corredores me pasaban como balas. Vaya bicicletas tenían. Ojala la mía tuviera amortiguación trasera pensaba. Ojala mis piñones fueran más grandes. ¡Ojala no fuera tan malo con la bicicleta! En fin, todo el mundo me pasaba, pero me reía ya que no podía hacer otra cosa.

Deje la bicicleta en el box y me dispuse a correr. Notaba las piernas muy pesadas, pero ya que nada más eran 2km y al fin acabaría el Duatlón pensé que debería apretar. Poco a poco las piernas iban más ligeras. El cuerpo me respondía bien y encontré un ritmo cómodo. Así que poco a poco empecé a pasar a la gente y me di cuenta que la mayoría de los participantes donde iban bien era en la parte de MTB y corriendo no eran muy buenos. Por ello conseguí adelantar a bastante gente en tan solo 2km. Llegaba a la línea final y me cara esbozaba una amplia sonrisa. Al fin mi primer Duatlón. Sólo quedaba hidratarse, estirar y descansar un poco.

Siempre que hay una carrera en la que se reúne tanta gente haciendo deporte se consigue un ambiente espectacular en el que casi siempre prima el compañerismo y buen rollo.

Increíble carrera e increíbles sensaciones.

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