Diario de un runner: vuelta al trabajo

Varios días atrás empecé a tener molestias en una maldita rodilla que me lleva martirizando

toda la vida y por ello tuve que dejar de correr durante un tiempo. Nunca pensé que lo podría echar tanto de menos…

Se que es mejor pararse antes de que una pequeña molestia pueda pasar a ser más grave, pero la necesidad que tenia de correr para liberarme de todo lo que me rodea y las ganas de salir a veces eran más fuertes que el dolor que me ocasionaba la rodilla.

Finalmente y casi recuperado en un 100%, esta semana he vuelto a correr, y lo e echo con más ganas que nunca, dejándomelo todo en cada entrenamiento, y vaya semanita e elegido para volver…

En el rodaje de calentamiento del primer día me encontré la verdad que muy bien, no se si fue por ese descanso obligado o por las ganas con las que iba, pero se me izo corto la verdad.

Tocaban cuestas cortas de 50m, y aunque empecé un poco reservón al principio, acabe a tope y dejándomelo todo en ellas, y con las piernas más hinchadas que nunca volvimos otra vez rodando al gimnasio, con una sensación de haber estado otra vez a tope, y con una sonrisa de aquellos que vuelven.

El segundo día de entrenamiento descubrí lo que son los circuitos Oregon (otro día haré una entrada contándoos más sobre estos circuitos) mientras calentaba con mis compañeros y me preparaban para lo que iba a tocar de una forma tan sutil que a veces acabas de calentar y tienes ganas de ya haber acabado todo, pero siempre hay que pensar en que seríamos si no sufriéramos por entrenar, ya que el sufrimiento es un sentimiento como otro cualquiera, algunos pueden evitarlo si quieren, pero en mi opinión aquellos que son capaces a afrontarlo son los que realmente siguen siempre adelante.

Al comenzar los circuitos me di cuenta de que son muy intensos, y porque no decirlo también son bastante puñeteros, pero como todavía seguía con unas ganas terribles de correr, al final se me paso rápido y como siempre lo deje todo.

El tercer día de entrenamiento nos tocaban esas bonitas cuestas que desde abajo las ves y cuando vas alzando la vista piensas en si habrá final, o el mundo acaba hay. Cuestas de 200m que según vas por la mitad vas pensando que llevas tres veces más de recorrido del que en realidad llevas, pero tienes que pensar que todo esta en la cabeza, y hay que afrontar las cosas tal y como vienen y no echarse para atrás, y eso hice, la rodilla me respondió bien, las piernas estaban cargadas, el corazón iba cada vez más y más rápido, pero mi cabeza era incapaz de pensar en pararse, y finalmente, cuando acabe la última cuesta, la cuesta que he subido con más intensidad que yo recuerde, no pude alzar la vista, acabe tan fatigado y a la vez satisfecho que tuve que detenerme unos segundos para recobrar el aliento y poder volver a rodar hasta el gimnasio con la satisfacción nuevamente de haberlo dejado todo, y en esta vuelta si que lo pase bastante mal, porque al haberlo dejado todo en las cuestas me costo mucho seguir corriendo sobre todo los 5 primeros minutos, después poco a poco volví a sentirme más cómodo, hasta que llegamos y pudimos estirar tranquilamente con la sonrisa de satisfacción personal puesta en la cara.

Primera semana completa después del parón por la rodilla y semana pasada con ganas y alegría y con las piernas más cargadas que nunca.

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