Vuelvo a las andadas

Después de varias semanas de estar quietecito sin poder correr por prescripción de mi propia razón y obligado por mi fisio, esta semana volví a coger las bambas y empecé otra vez correr. Por fin volví a correr. Se que solo fueron dos semanas, pero se me han hecho eternas. Y es que cuando algo que te gusta y te dicen que no lo hagas porque puedes joderte de verdad durante mucho tiempo, ves las cosas de otra forma y aun más cuando sientes que te encuentras en el mejor momento de forma que nunca habías conseguido y te rompes justo dos días antes de realizar un test.

Pues como os dije en una entrada anterior, además del test nos apuntamos a la carrera vertical, que es el día 3 de marzo, y no sabía ni como, ni cuando iba a poder empezar a trotar, así que cuando el fisio me dijo que esta semana ya podía empezar a rodar tranquilito se me ilumino la cara.

La verdad es que el fisio a hecho muy buen trabajo, aunque le haya tenido que gritar unas cuantas veces porque el vasto interno es muy doloroso, no tanto como el psoas, pero sufres bastante. Además soy de aquellos que prefieren sufrir mucho durante u instante si después voy a poder hacer lo que me gusta y me pregunto que si quería que me pinchase. Sabía que me iba a doler, eso de meterme agujas hasta la fibra y buscar la contractura dentro es algo un tanto desagradable, pero acepte porque pensé que así podría ponerme mejor en menos tiempo. Y quiero pensar que así fue.

Así que esta semana empecé a rodar, despacito como me aconsejaron. Pero es esto de ponerse las zapatillas y en cuanto entras en calor y el gusanito te pica vas forzando poco a poco más y más. Me encontraba bien. Sentía el vasto que tardaba en calentarse y al acabar acababa un poco cargado, pero de momento no ha pasado nada más.

Ahora tocaba empezar a preparar la vertical.

El primer día después de rodar tranquilo me subí a la máquina de los escalones (como la llamamos nosotros), que supuestamente simula la subida de escalones. Pero acabas tan aburrido de hacer las cosas en estático que desistí.

Pensé donde podía entrenarme. Estaba en casa. 9 plantas de edificio. Aquí puedo ¿verdad?, nadie me dirá nada ¿no?, como mucho pensaran que estoy loco o algo, pero nada importante, así que calenté un poco, me puse una sudadera, pantalón corto, bambas ligeras y allí que fui. Al principio me daba un poco de reparo y siempre que veía que salía un vecino o algo lo esquivaba, pero al cabo de10’o te da igual o pareces un ladrón, y me daba igual. Porque ya sabéis que basta que quieras hacer algo solo para que se llene cualquier lugar de gente, y mi edificio es así.

Al final acabe de entrenar y solo podía pensar que aunque hubiera echo varias series, solo podía subir 9 plantas seguidas, y la prueba son 53. No se si mis piernas lo aguantaran. Solo se que hay que darlo todo.

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