Por ganas y cabezonería acabo con lesión.

Todo empezó hace dos semanas, cuando me veía con muchas fuerzas y ganas de entrenar ya que tenía la sensación de que poco a poco mejoraba más así que empecé a exigirme más, y como todos nos veíamos bien y sin un objetivo cercano por delante, se nos empezó a ir de las manos el tema y decidimos apuntarnos a la carrera vertical de torre espacio, 53 pisos y seguramente unas vistas increíbles claro esta.

Esta semana fue muy completita, con cambios de ritmo de 2’30’’, ritmos altos y ritmos competición mantenidos bastante tiempo, rodajes más largos de lo que estoy acostumbrado… pero bueno, resulto que acabe con buenos tiempos y bastantes buenas sensaciones, pero llego el fin de semana… y la verdad es que lo empecé bastante cansado pero tenía actividades que no podía dejar de hacer, trabajo y demás cosas, por lo que cuando llegó el domingo, en lugar de lamentar que se acababa dije: ¡por fin se ha acabado!

Y de que forma lo acabe. La noche del domingo no conseguí dormir bien porque empezó a dolerme en el vasto interno, lo notaba sobrecargado, pero pensé que se me pasaría, así que como soy tan inteligente, el lunes volví a correr, y en pista, haciendo series de 100m, y la verdad que en cuanto entre en calor poco a poco lo notaba menos, pero en frío me empezó a molestar otra vez y tuve mi gran momento de lucidez en el que pensé: ¿y si paro esta semana y la siguiente estoy a tope?

Dicho y hecho. Bueno, no es cierto del todo, solo descanse el miércoles, ya que al día siguiente vino a visitarme uno de mis entrenadores al trabajo y entre risas y cachondeo riéndose de la que íbamos a liar en la carrera vertical me soltó: pues el miércoles que viene tenéis test. Así de golpe lo soltó. Con las ganas que tengo de bajar el tiempo pensaba, y con esta sobrecarga en el vasto interno… así que dije, si el viernes en el rodaje no me duele y veo que el entreno va a ser flojito lo hago entero. Empecé a rodar los 20’de calentamiento y todo perfecto. Empezamos a hacer técnica y todo perfecto. Empezamos con cambios de ritmo, 8 x1’a tope y 1’30’’ trote de recuperación y entonces pensé: buah, ¿8?, perfecto, a por todas. Y lo acabe, muy bien la verdad, no deje ni un aliento dentro de mí. Contento con los ritmos que conseguí tocaba volver al gimnasio para estirar y entrenar, y fue durante los 5 primeros minutos de vuelta cuando me empezaron a dar calambres en el vasto interno, no puede ser me decía, si no me había molestado en todo el entreno, ¿Por qué ahora?, así que decidí parar, y en que momento lo hice… en cuanto pare, se me subió todo el músculo y me produjo un dolor increíble. No lo podía mover. Una lesión ahora no por favor, era lo único que pensaba.

Conseguí llegar al gimnasio con ayuda de un compañero, y allí estire todo lo que pude.

Se que dentro de 3 días tengo test, y dentro de poco más de un mes la carrera vertical. Solo espero poder ir al físio lo más pronto posible, y que sus manos sean mágicas y consigan hacer que pueda correr lo más pronto posible.

Aquí os dejo el entrenamiento de los cambios de ritmo que coge el Garmin. 

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