Barefoot y calzado minimalista

Mucho e estado leyendo estas semanas sobre el uso de las zapatillas minimalistas así como el hecho de correr descalzo y sus ventajas e inconvenientes. Y tras mucho pensar y ver las diferentes opiniones y estudios saco varias conclusiones:

La primera es que, realmente es cierto que en todos los años en los que el hombre lleva “viviendo” en la tierra nunca ha necesitado de calzado hasta que se han creado las marcas de ropa y con ellas la idea de cubrir nuestros pies para darles amortiguación y protegerlas. ¿Todo un avance para las personas o un avance comercial?

Es cierto que hasta los años 70 nunca nos habíamos puesto en nuestros pies unas zapatillas con amortiguación especiales para correr, pero antes de eso también corríamos, ¿verdad?

Por todo esto es cierto que nuestros pies ahora son mucho más sensibles que antes, ahora, ya acostumbrados a esa amortiguación, somos incapaces de vivir sin ella, ya que al menos antes, al correr sin esa amortiguación o incluso descalzos, los pies eran mucho más duros y podíamos correr sobre distintos terrenos sin preocuparnos de hacernos daño. No me imagino a un cazador de hace miles de años intentando matar a su comida entre miles de rocas y ramas en el suelo, con todo tipo de materiales que ahora no podríamos ni pisar descalzos pensando en si se esta haciendo daño en la planta de los pies y en cuando inventara el hombre la amortiguación.

Por otra parte, ahora mismo, yo, tu y la mayoría de nosotros estamos acostumbrados desde que nacemos a estar con esa amortiguación en nuestros pies, lo que nos a creado una dependencia, por lo que si quisiéramos pasar de correr con nuestras súper amortiguadas zapatillas a correr descalzos o con unas zapatillas minimalistas nos costaría mucho, muchísimo, pero para todo hay un período de adaptación, ya que por ejemplo, cuando corremos con amortiguación acostumbramos a apoyar primeramente el talón, lo que hace que nos frenemos, y corriendo con zapatillas minimalistas o sin zapatillas tendríamos que correr más con el tercio delantero del pie, que es la forma natural de correr, aunque nos costaría mucho y pero para ello podríamos fortalecer tanto el gemelo como el sóleo, además de ir corriendo progresivamente de esa forma y de utilizar las zapatillas primero para andar e ir poco a poco.

Otra de las cuestiones que se me planteaba eran las lesiones, y al final e visto que con el tiempo, cuanto más corras con zapatillas, más lesiones acabas teniendo, ya que el cuerpo humano no esta acostumbrado a esa amortiguación, ya que únicamente llevamos 40 años conviviendo con ella. Quizá alguien piense que son muchos, pero si piensas que llevamos existiendo más de 2 millones de años tampoco es tanto ¿verdad? Por lo tanto es otro incentivo para al menos probar el calzado minimalista.

La conclusión que saco con todo ello es que si desde pequeños hubiéramos corrido descalzados sin tanta sobreprotección quizá no habríamos tenido tantos problemas y dependencias de cosas que quizá ni necesitamos, y ya que estamos acostumbrados a ellas, por probar algo “nuevo” no vamos a perder nada, eso sí, siempre teniendo en cuenta que no podemos pasar de haber estado toda nuestra vida amortiguados y pasar de la noche a la mañana a no utilizarla, necesitamos un periodo de adaptación.

Mi consejo: probarlo, siempre con cabeza y de menos a más, y ya me contaréis lustras conclusiones y sensaciones.